martes, 8 de marzo de 2022

Todavía

 Este siglo se distingue por el culto al yo, al cuerpo, al ser y al hedonismo. Pareciera surgir sin pudor alguno la cara más egoísta donde "el fin justifica los medios" si ese fin es la consecución "de mi bienestar o mi capricho". Vemos situaciones que años atrás consideraríamos inconcebibles. Presenciamos el resurgimiento del yo rebelándose contra todo lo que no le plazca, como nunca antes. Apuntando contra los principios y, al fin de cuentas, contra todo lo que se considere tradicional o conservador, arguyendo conceptos que van del simple equívoco hasta lo inaudito. Un avasallamiento que desafía las leyes y no se sujeta a nada sino a su propio deseo. 

Obviamente vivimos en un siglo de plena libertad de expresión, aunque no siempre tan plena. Se manifiestan y reconocen los derechos individuales, lo cual es innegablemente muy bueno. La cuestión es cuando el ejercicio de esa libertad individual comienza a afrontar y afrentar al otro. No se puede esgrimir el argumento de la libertad individual para agredir -como fuere- a otro individuo, violando así el derecho de éste a disentir o de preferir seguir a su conciencia antes que a la filosofía de turno. La realidad. 

Afortunadamente,  no todo está perdido. Porque todavía hay conciencia, moral, amor y valentía para levantar la voz en medio del caos y osar disentir. No todo está perdido porque todavía hay corazones que se atreven a resistir la ola que sugiere que "lo malo es bueno y lo bueno es malo". Porque todavía amamos, pensamos, hacemos uso de la razón para no aceptar los absurdos que ocasionan tanto daño a muchos.

viernes, 1 de octubre de 2021

"Un atropello a la razón"

Sabemos que hay crisis profundas de identidad, más aún en este tiempo. Ante toda crisis, podés considerar el contexto y los argumentos de forma objetiva, razonar y después tomar tus propias decisiones.

Quiero invitarte a que no te dejes avasallar por la ideología de género imperante. Admítase o no, esas ideologías pretenden enajenarte lentamente, porque en ese estado "no sos vos", perdés la cordura, y te volvés sumamente manipulable. 

Los hechos manifestados por la ciencia y la biología son eso, hechos; hechos irrefutables. No son invenciones de mentes faltas de cordura. Las llamadas ideologías de género sí lo son. Son inexistentes en el mundo real. Juegan con argumentos que ofenden a la inteligencia. Como dice el tango, es un "atropello a la razón". Sólo pueden tener cabida en la imaginación o fuera de los límites de lo lógico. 

No se puede vivir por "realidades ficticias". Menos aún dictar leyes que avalen fantasías humanas como si no lo fueran. En el mundo real somos seres humanos: hombres y mujeres, únicos en la individualidad, y diferentes. Lo demás pertenece al mundo de la alienación, aunque se esfuercen por querer demostrar lo contrario.

Han catalogado diferentes "géneros", o "identidades", o más bien "percepciones propias": "género binario, género no binario, homosexual, transexual,..." y todo lo demás. 

Según el Diccionario de la RAE, "deconstruir", significa:

1. tr. Fil. y T. lit. Deshacer analíticamente algo para darle una nueva estructura. U. t. en sent. fig. aplicado a otros ámbitos.

Acuñado por la filosofía y la literatura, este término tiene una particular vigencia. Si bien originalmente se valían de esta deconstrucción con fines lógicos, hoy en día, vemos como las nuevas ideologías la han adoptado con tintes impensados, antagónicos al pensamiento racional. Pareciera que todo es factible de "deconstruir", y que los seres humanos podríamos darle una nueva estructura, según la invención que se quiera; y no sólo eso, sino que además podríamos adjudicarle una nueva "identidad". 

Todo eso, ignorando o dejando de lado intencionalmente, el valor de la ciencia y la cordura de la razón.  Las ideologías que deconstruyen irracionalmente han perdido, o desconocen, el límite de lo factible y lo ficticio. No se rigen por el raciocinio sino por argumentos de la fantasía, y, en algunos casos, por el delirio. No buscan "deconstruirte" como individuo y hacer algo mejor; buscan destruir tu personalidad y aniquilar tu potencial y tu raciocinio -al cual le temen. Solamente anularán tu vida haciéndote creer que sos libre cuando en realidad te esclavizaron. 

Sin embargo, hay una salida. No permitas que te esclavicen voluntariamente.

Hablá con el Creador: Dios existe y quiere solamente tu bien. Te ama tanto, que vino a buscarte desde el Cielo para salvarte, para que no te roben la vida ni el alma. Sos muy amado. Muy valioso. Él te creó y te conoce desde antes de que nacieras. Te dio una identidad única y preciada.

Jesús murió y resucitó para que vos no tengas que morir para siempre. Está dispuesto a regalarte una vida maravillosa y libre del pecado; solamente te pida que le creas.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Estandarte de paz

Mantengamos firme nuestro estandarte de paz. 

Que este siglo pueda identificarse como un tiempo en que, a pesar de todo, las mujeres mantuvieron intacta su esencia y su valor. 

Somos tesoros preciosos. No dejemos que nada contamine nuestra identidad innegociable: somo Mujeres. Irrepetibles, valiosas en nuestras diferencias que nos hacen únicas, íntegras, con propósitos, con vidas que transmiten vida y no muerte.

 


viernes, 12 de octubre de 2012

Mujeres cristianas en la historia

Un legado que trasciende los siglos 

Susana Wesley

Susana Wesley

Susana creció en un ambiente piadoso; su papá, fue un hombre muy usado por Dios. Ella fue la mayor de 25 hermanos. Se la describe con un carácter de benignidad, gozo, disciplina, y sobriedad. Estudiaba con ahínco y aprendió griego, latín y francés cuando aun era joven. Sus libros de estudio fueron la Biblia, libros de teología y los escritos de la Iglesia primitiva. 

Se la llama "la madre del metodismo" debido a los métodos que empleaba en la crianza de sus hijos para hacer de ellos hombres de bien, y hombres de Dios. Dedicaba dos horas por día (una a la mañana y otra a la tarde) para estar a solas con Dios. Fue una mujer de oración, que oraba y meditaba y además llevaba su fe a la vida cotidiana. Fue madre de 19 hijos (ocho de los cuales murieron infantes). Su vida no fue fácil. Su presencia y su personalidad firme, su educación, su capacidad organizativa, sus métodos, fueron claves en la crianza de los hijos y en el ambiente hogareño. Tenía un propósito definido.

Dispuso métodos prácticos por los cuales logró una vida ordenada. Ella conocía bien las ventajas del orden y la disciplina, de modo que plasmó esa disciplina sistemática en la vida de sus hijos. Se esforzó en formar buenos hábitos en sus hijos. Dispuso el tiempo para dormir, para comer, para descansar, para levantarse etc. (incluso desde bebés). Era puntual en sus actividades y quehaceres, y aun ante los imprevistos mantenía el orden en su hogar. Eso transmitía una impactante seguridad a los niños. Susana siguió implementando sus métodos con sabiduría y sin desviarse, sabiendo que sus efectos serían de gran provecho para ellos.
Educó a sus hijos para controlar sus apetitos y deseos de modo que estos no gobernaran sus vidas. Participaban del culto familiar, y la oración. "Me esfuerzo por capturar la voluntad de un hijo desde su temprana edad y trato de cuidarla hasta que el niño la entregue a Dios. Este es el único, fuerte y razonable cimiento de una educación, sin la cual, ningún precepto ni ejemplo tendrá efectos", decía. Enseñó metódicamente a sus hijos, y dedicó seis horas diarias durante veinte años con ese fin. Cantaban y usaban la Biblia como libro de texto. No solo era una enseñanza académica: "Hay muy pocas personas que dedicarían los mejores veinte años de su vida para salvar las almas de sus hijos.", escribió a su hijo Juan. Ella escribió tres libros: A Manual of Natural Theory (Un manual de teoría natural), An Exposition of the Apostles' Creed (Una explicación del credo apostólico) y An Exposition of the Ten Commandments (Una explicación de los diez mandamientos). 

Se abocó a edificar en sus hijos un carácter piadoso. La enseñanza metódica de Susana no solo educó a sus hijos sino que los formó como verdaderos cristianos. Ella ejerció un sabio equilibrio entre la disciplina y el amor. Permitía los juegos, las risas y el bullicio de los niños como es normal, pero les enseñó la importancia de tiempos de quietud, de oración, de estudio y de trabajo. Fue una madre muy cariñosa, y sus vecinos testificaban que su hogar se destacaba por el amor. Cultivar las huertas, cuidar los animales, ordeñar las vacas, sembrar, y otras tareas similares constituían buenos hábitos y eran además lecciones objetivas para sus hijos. Todos sus hijos al morir estaban “en el Señor”. Juan sobresalió en la organización y administración de las igleisas metodistas. Carlos,aunque también predicaba, se destacó escribiendo himnos. 
Muchos historiadores sostienen que "Susana Wesley es la madre de la iglesia metodista". Los críticos consideraban que había muchos métodos en la forma de vida de Juan, Carlos y sus amigos, de modo que los llamaron “metodistas”. Pero ellos solo implementaban y transmitían los principios y métodos de enseñanza que aprendieron de su madre. Al estudiar el movimiento metodista, observamos el impacto que Susana tuvo en sus hijos. Su consagración, la disciplina y el orden, el amor, sus devocionales privados (sus tiempos de estar a solas con Dios), el aborrecer lo malo, su enseñanza metódica de las verdades de la fe, y el tiempo dedicado a su hijos dieron un fruto que sigue creciendo hasta el día de hoy. 

Si tu prioridad dada por Dios es el transmitir la verdad de la Palabra a tus hijos, y formar un carácter cristiano en ellos, recordá que al hacerlo estás bendiciendo a las próximas generaciones. Transmitís vida espiritual a una sociedad que está desesperada y necesitada del amor de nuestro Dios. ¡Tu esfuerzo vale la pena y resultará en mucho bien!

viernes, 5 de octubre de 2012

Premios Nóbel

ujeres que han sido galardonadas con el Premio Nobel en el Siglo XX.

 

Marie Curie


La primera mujer que recibió un premio Nóbel: el premio Nóbel de Física en 1903.
La primera persona en recibir dos premios Nóbel: además del mencionado, en 1911 recibió el premio Nóbel de Química.
La primera mujer profesora en la Sorbona (la Universidad de París).

Marie Curie (Marie Sklodowska) nació el 7 de noviembre de 1867, en Varsovia, Polonia; falleció en Francia el 4 de julio de 1934.  Fue una química y física polaca, hija de un profesor de Física y Matemáticas (Wladyslaw Sklodowski).
La menor de cinco hijos, era apasionada por la lectura; a los cuatro años de edad ya podía leer a la perfección. Hablaba polaco, ruso, francés y alemán.
Vivió hasta los 24 años en Polonia, y en 1891 continuó sus estudios en Francia. Allí se casó con el físico Pierre Curie y fundó el Instituto Curie, en París. Tuvo dos hijas. Irene Joliot-Curie y Eva Curie.
Obtuvo su Licenciatura en Física en la Sorbona de París y al año siguiente la licenciatura en Matemáticas. Y fue la segunda mujer hasta entonces en alcanzar el doctorado. (La primera mujer que había logrado doctorarse fue la alemana Elsa Neumann). Realizó estudios sobre la radioactividad, siendo pionera en ese campo, y con lo cual obtuvo su tesis doctoral.
Al morir su esposo en 1906 obtuvo la cátedra de Física en la Soborna, lugar que había ocupado su esposo Pierre en 1094. (Su hija Irene también fue galardonada con el premio Nóbel, junto a su esposo Frederic Joliot Curie).

viernes, 7 de septiembre de 2012

Historias de la historia


 Mujeres que han impactado al mundo de su época.

 


Las mujeres también hemos hecho historia y la historia, porque para eso nacimos; cada una en su tiempo, en su ámbito y en su contexto histórico. Hay mujeres que han hecho grandes cosas, logros extraordinarios,  descubrimientos asombrosos, y han impactado al mundo de su época. Y no fueron casualidades. En absoluto.
"Historias de la historia”, detalles que edificarán nuestra vida, nuestra identidad y darán brillo a nuestra dignidad femenina.
Acercate…
…Y recordá que estamos aquí para ser parte de este siglo XXI que nos ha alcanzado, pero ante todo, con un fin específico: hacer huellas, pasar antorchas, hacer historia, en fin, gozarnos en hacer… todo aquello para lo cual nacimos. Que, seguramente, no será sencillo, ¡pero sí una aventura emocionante!...